Libro 18/2026.
Abrir este libro es como abrir una bolsa de pipas: no vas a poder parar hasta que lo termines. Un conjunto de relatos (la mayoría de ellos yo diría más bien microrrelatos) en los que te encuentras un poco de muchas cosas: hay ternura, hay humor (más negro que blanco), hay reflexión, hay recuerdos, hay nostalgia, hay ironía (mucha), hay juegos de palabras (hay varios grupos de relatos con el mismo principio y finales distintos), hay relatos interconectados…
Terminas uno con una sonrisa en los labios y el siguiente te deja pensando un rato hasta que lo pillas del todo. Tan pronto te sumerges en la atmósfera íntima que la autora creó en “Si esto fuera una novela” como de repente te lleva a una fábula ambientada en un instituto. Estos relatos te llevan a muchos sitios distintos de la mano de una prosa certera y precisa, sin demasiadas concesiones a lo superfluo, en los que no sobra ni una coma y la autora dice exactamente lo que quiere decir, ni más ni menos.
En fin, algo a lo que Pilar Galán ya nos tiene acostumbrados a los que la hemos leído mucho (como en anteriores libros de relatos, como “Paraíso posible” o “La vida es lo que llueve”) y sabemos que nunca nos va a defraudar.
Y, como siempre, con una bonita edición (portada, tipo de papel, tipo de letra…) de “de la luna libros”, que estas cosas las cuida mucho (y se agradece).
Corazones, lean a Pilar Galán, si es que no lo han hecho todavía (¿no lo han hecho todavía?, no me lo puedo creer).