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la luna de mérida nº 12

LA LUNA DE MÉRIDA Nº 12
Varios autores

FECHA APARICIÓN: Enero 2001
PERIODICIDAD: Semestral
COLACIÓN: 74 Pag.: 15x21 cm. (rústica)
UNIDADES: 1000
PRECIO: 8 euros

8,00€

Índice:

             MIGUEL A. CASTRO. Portada

             DANIEL CASADO, Tabula Rasa

VICTOR M. DÍEZ. La letra en la sangre entra. Caligrafía

ENRIQUE GARCÍA FUENTES.  Evocabulario

LUIS SÁEZ DELGADO. Alfabetos. Tatuajes

RAMÓN SANTANA. Alfabetos

JESÚS URCELOY. Abecedario

 

Láminas:

 Miguel A. Castro, Mikelo

 Luis Ledo

 Javier Fernández de Molina

 Juan Carlos Núñez Crespo

 José Manuel González

 Pedro Gato

 Celipe

Os presentamos en este nuevo número de La Luna de Mérida una serie de alfabetos literarios y ornamentales. La única premisa que se les sugirió a los autores fue que tanto escritores como artistas gráficos reflexionaran sobre nuestro alfabeto para ver qué sucedía. Como veréis, el resultado fue tan diverso como homogéneo en algunos aspectos.

No hemos dedicado un apartado a alfabetos con grafías diferentes a la nuestra; y no por no ser tentadores, sino por falta de espacio como sin duda intuirá el lector. Sin embargo, dicho y escrito queda para una próxima publicación que espero no se demore en demasía.

Comprobaréis que algunas letras son lugares comunes para estos poetas. Y ya no sé si se trata de la impericia del editor a la hora de explicar a los autores qué era lo que realmente quería de ellos, o que, en efecto, las letras no dejan de ser sino “lugares comunes” para todos nosotros. Quizás ahora va a resultar cierto que la letra con sangre entra, o que “la letra en la sangre entra” (Víctor M. Díez); y que nos entró tan dentro que no podemos desprendernos de ella sin que se nos vea un poco el espíritu. Porque, seguramente, si echáis la vista atrás y pensáis en nuestros primeros maestros, recordaréis que aquellas primeras lecciones contenían auténticos tratados de filosofía, de literatura e incluso de sociología. Es una lástima que entonces no comprendiéramos por qué había unas letras más amables que otras; o la rebeldía de algunas vocales por no querer presentarse sino en grupo ante la rotundidad de esas consonantes acaparadoras y altivas.

En todo caso, ahora os toca a vosotros -lectores- este ejercicio de reflexión sobre nuestras letras. No digo más. Probadlo, y ya me contaréis.